Hay clases donde una buena explicación alcanza.
Y hay otras donde necesitamos que los alumnos participen, respondan, voten, opinen, se equivoquen, comparen y vean en pantalla lo que está pasando en tiempo real.
Ahí entran las herramientas interactivas.
No hacen magia.
No reemplazan al docente.
No convierten automáticamente una clase aburrida en una película de Marvel pedagógica.
Pero bien usadas pueden lograr algo muy valioso: que los alumnos dejen de mirar solamente la pantalla y empiecen a participar en ella.
Con una conexión a internet, un proyector y celulares disponibles, el aula puede convertirse en un espacio mucho más dinámico. Sigue leyendo →